jueves, 8 de noviembre de 2018

Todo sobre los áridos de construcción


Los áridos son uno de los grandes olvidados a la hora de hablar de materiales de construcción, aunque resultan imprescindibles a la hora de realizar cualquier obra. Por ello, en este artículo queremos hablar de los diferentes tipos de arena y gravas que podrás encontrar en nuestro polvero en Sevilla o en cualquier otro almacén de materiales.  



Lo primero que hay que tener en cuenta es que su función principal es, habitualmente, la de complementar al cemento para la realización de hormigón (mezclada también con grava) y mortero con el que realizar distintos trabajos de albañilería como levantar tabiques, colocar azulejos o baldosas, revestir paredes, etc. Además, los áridos –que deben tener un alto porcentaje de sílice– también se emplean en la realización de prefabricados como bloques, vigas, etc. En todos estos casos, puede añadirse a la mezcla junto al cemento otro material, la grava (en sus diferentes tamaños), para conseguir una mayor resistencia.

Sus diferentes tipos y usos


Actualmente hay disponibles varios tipos de arenas: fina, de miga, gruesa, lavada y la conocida como “arena viva”, aunque todas ellas tienen en común que sus granos no superan los 5 milímetros de tamaño. Precisamente, este tipo es la empleada generalmente para la fabricación del mortero (popularmente conocido como “mezcla”) que emplea cualquier empresa de reformas o profesional de la construcción para agarrar unos ladrillos con otros a la hora de levantar un tabique. Cuando los granos son superiores a los 5 milímetros ya se consideran a estos áridos como gravas o gravillas, siendo estas las empleadas en la elaboración de hormigón.

Arena fina: de aspecto similar a la de la arena de cualquier playa, se emplea frecuentemente, junto con el cemento, para fabricar el mortero necesario  para la construcción de tabiques y enfocados, sobre todo, en fachadas exteriores. Su origen puede ser natural (graveras de la propia naturaleza), o bien mecánico (resultado del triturado de roca de cantera).

Arena de miga: recibe este nombre porque es un poco más gruesa que la anterior. Su empleo más común es el de servir de unión entre materiales o para fabricar mortero junto con cemento.

Arena gruesa: se considera así aquella que supera los 4 milímetros de tamaño. Generalmente, se utiliza para la elaboración de “mortero de albañilería”, el cual se utiliza para múltiples tareas.

Arena lavada: de calidad más alta que las anteriores debido a su gran contenido en cuarzo.

Arena viva (o repasada): se trata de un tipo de arena que, por su baja composición en arcilla y alto en sílice, permite que el mortero no se agriete pero que a su vez tenga gran fuerza. Por ello, es la favorita de las empresas de reformas en Sevilla para enlucir paredes, pues al secarse, se agrieta mucho menos.

La grava, un elemento imprescindible


Junto con el cemento y la arena es el ingrediente imprescindible para la elaboración de hormigón. Al igual que ocurre con la arena, la podemos encontrar de diferentes tipos. Las más comunes son la grava y la gravilla (más pequeña) que, a su vez, pueden adquirirse lavadas o mezcladas con arena (planché o revuelto).

Para terminar, tenemos que mencionar que hoy en día algunas empresas españolas se dedican al tratamiento de escombros para generar áridos con destino a la construcción, una alternativa que contribuye a preservar nuestro medio ambiente.

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